IVÁN FERREIRO | CASA ahora es parte de mi

captura-de-pantalla-2016-11-27-a-las-18-36-00

¿Qué tiene El pensamiento circular para que me haya absorbido y atrapado totalmente desde el minuto cero? Me lo llevo preguntando desde hace un año, que fue cuando la escuché por primera vez en directo e inexplicablemente, me fui a la cama con ella en la cabeza aquella noche. Cuando la volví a escuchar, hace ahora poco más de dos meses, estaba en un coche alquilado, en plenas vacaciones, mientras viajábamos desde Nueva Orleans a Memphis. Todos iban dormidos excepto el conductor y yo, que estaba en el asiento de atrás. Estaba acompañada, pero a la vez me sentía lo suficientemente sola como para concentrarme, ponerme los cascos, cerrar los ojos y escuchar una canción por primera vez de la que todo el mundo estaba empezando a hablar a muchos kilómetros de mi.

La encontré (bendita tarifa de datos en Estados Unidos y benditas ofertas de verano para duplicarla) y sí, estáis imaginando bien la escena: melancólica mirada por el cristal de la ventana derecha del coche azul (diría la marca, pero no tengo ni idea, Sergio siempre se ríe de mi porque distingo los coches que conozco por colores y como mucho, por sus formas o golpes, si es que tienen alguno). La carretera oscura, con apenas luces de otros coches que como nosotros, habían cogido la carretera a las tres de la mañana en el estado de Mississippi y se dirigían al norte.

Cuando di al “play” pensé que me había equivocado de canción. No podía ser esa, por el simple hecho de que la estaba cantando yo también, al menos empecé a cantar el estribillo, me acuerdo perfectamente. Y entonces me vino otro recuerdo: el de una actuación de Iván Ferreiro con Zahara un año antes en Madrid. ¿Cómo era posible? ¿Esa canción se había quedado en mi subconsciente durante un año entero? Porque es obvio que me marcó. Si no, ni me hubiera acordado de ella. Tampoco la había buscado en todo este tiempo. Pensé que era una rareza de Iván que estaba en algún disco al que no había dedicado el tiempo suficiente. Pero cuando la volví a escuchar en ese viaje, la sentí mía. Ese sentimiento que solo sale a flote en contadas ocasiones y que ni siquiera sabes explicar por qué.

Ahora CASA ya está en mis manos. Y mis predicciones de hace unas semanas se hacen realidad: mi disco del año, con permiso de Pidiendo en las puertas del infierno de MUCHO, que ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en los últimos meses. La verdad es que irremediablemente, siento que CASA también tiene “algo” de esos MUCHO que tanto me gustan, al menos eso noté cuando escuché el comienzo de Laniakea. Quizá por eso tenga sentido que el de Iván y el de Mucho sean mis discos favoritos de este 2016. También es cierto que veo en CASA mucho de todo, pero con las letras tan viscerales como cotidianas, que Iván Ferreiro amalgama con toda naturalidad junto a su característica voz y que hace de este disco algo genuino e irreemplazable en mi biblioteca musical.

Casa es un disco que hace que ardas en deseos de tener a su autor delante para mirarle a los ojos y decirle desde muy dentro de ti: Gracias.

Deja tu comentario

  • Tranquilo, no lo publicaremos