****** Pasó

Le puso un café. Intentó encontrar su mirada. Lo hizo. Después de mil excusas tontas para pasar a limpiar las mesas de su alrededor, se fue. Se volvieron a mirar. Nunca se habían visto. Pero horas después, cuando no había nadie en la calle, los dos volvían a su casa, cada uno por su lado volvieron a cruzarse esas miradas. Seguían sin conocerse pero se pararon. Se besaron. No hablaron. No sabían quién era el otro. No sabían de dónde venía. No sabían ni sus nombres. Daba igual. Se siguieron besando toda la noche. No era momento de preguntas.
Fue una de las cosas más extrañas que le pasó en su vida. Fue bonito, aunque no estaba predestinado a nada. A nada más que a ocurrir.

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