Una historia desde el Pacífico al Atlántico (Primera Parte)

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Decidido. Voy a contaros una historia. Creo que es lo más surrealista, bonito y especial que me ha pasado en la vida.

¿Alguna vez la música os ha ayudado en un momento difícil? De eso que te pones un disco y te aíslas del mundo por un rato e incluso llegas a sonreír sin tener un motivo concreto por el que hacerlo… A mi me ha pasado alguna que otra vez pero quizá fue en un momento en el que veía que toda mi vida cambiaba y me sentía más sola que nunca, cuando más agradecí a la música que existiera. En especial a un grupo que descubrí por aquel entonces.

DESCUBRIENDO A BEDOUIN SOUNDCLASH

 

No hace ni tres años que empecé a escucharlos, en realidad me los enseñó alguien que, de un modo u otro, marcó mi vida. El flechazo fue instantáneo. Escuché  Brutal Hearts mientras estaba en la oficina en la que trabajaba por aquel entonces, una start-up llamada Herzio que aunque no fuera mía, me la tomé como si fuera parte de mí.  Al escuchar aquella canción, no pude dejarlo ahí y le siguió Mountain Top y después, la increíble No one moves, no one gets hurt -es así, en Spotify está mal puesto el título- y Elongo. Aquellas cuatro canciones fueron simplemente el comienzo. Las tres forman parte de Light the horizon, el último álbum de Bedouin Soundclash hasta la fecha.

Recuerdo que dije a aquel amigo: “Algún día tú y yo conseguiremos que Bedouin Soundclash vengan a tocar a España y los veremos juntos”. Evidentemente se trataba de una de esas cosas que uno dice un poco por decir, por esa complicidad que te une a un amigo, a una persona especial… Algo, que ni en tus sueños piensas que harás realidad.

Al poco tiempo, descubrí que Bedouin Soundclash ya habían estado en España y, a pesar de sus giras por todo el mundo y aunque fueran conocidos en Canadá y en Inglaterra, aquí apenas sabían su nombre. Por si eso fuera poco, acababa de descubrir que estaban tomándose un descanso como banda. Así que eso que decíamos mi amigo y yo de traerlos a España y de ir juntos al concierto del grupo que tanto nos había unido, fue un sueño que se desvaneció en un segundo.

Pero un día me levanté con una canción de ellos en la cabeza, me entraron ganas de saber más de ellos y pensé: “Bueno, igual ellos no hacen nada juntos pero ¿por separado? ¿tendrían algún proyecto?

LOS PROYECTOS DE JAY MALINOWSKI

Lo primero era buscar cómo se llamaban ellos, claro. Y ahí lo encontré: Jay Malinowski, fundador, compositor y voz principal de Bedouin Soundclash había publicado un disco en solitario llamado Bright Light and Bruises y otro más junto a Beatrice Martin, o lo que es lo mismo Coeur de Pirate. Aunque el nombre que dieron a su proyecto juntos fue: Armistice.

Todo sonaba diferente a Bedouin Soundclash. Por ejemplo, ya no estaban esas influencias jamaicanas que tanto me gustaban, pero seguía teniendo algo que me hacía querer más, que me hacía morir de ganas de vivirlo en directo… Y esa voz, esa voz que me había ayudado tanto, esa voz que me tenía totalmente enganchada y que no podía quitarme de la cabeza.

Se juntó un poco todo, yo pasé una mala época… Y aunque siempre había personas que me animaban, estaba viviendo sola, en una casa sin internet y casi sin cobertura, sin televisión, sin distracciones… Y, ¿qué hacía? Leer y, sobre todo, escuchar música, mucha música. Podía empezar escuchando lo que fuera, pero cada noche terminaba escuchando siempre su voz, la de Jay en cualquiera de sus proyectos.

Por cosas de la vida, aquel chico que era mi amigo, quien me había descubierto a Bedouin Soundclash fue alejándose de mi vida hasta desaparecer de ella no sin antes hacer mucho daño… Pero a la vez, la música de Jay y todo lo que giraba alrededor, iba acercándose mucho más a mi.

Un día me armé de valor y mandé un e-mail a Canadá, iba dirigido al manager de Bedouin Soundclash. Y como si se tratara de algo normal, pedía una entrevista por e-mail con Jay Malinowski o con Bedouin Soundclash. Era consciente de que un pequeño blog español no era prioridad para un grupo canadiense que había girado por todo el mundo.

Quería saber si, de algún modo, estaban con la idea de volver a grabar juntos o si ese parón era definitivo como grupo… La respuesta fue rápida, su manager dijo que me contestarían todas las preguntas pero la entrevista jamás llegó.

Yo seguí escuchándoles y meses más tarde volví a escribir pero esta vez, mandé un mensaje directamente a Jay Malinowski a su página de Facebook. Solo quería saber más de ellos, saber si vendrían a Europa con alguno de sus proyectos, le comentaba que quería ir a verlos a algún lugar, donde fuera. No encontraba apenas información de lo que hacían actualmente pero a mi me tenían enganchada y necesitaba saber algo…. Una vez más, no hubo respuesta. “Normal”, pensé yo, “Que tu cantante favorito te conteste a un mensaje de Facebook no será algo muy habitual”.

Pasó el verano y un día, concretamente el 29 de septiembre de 2012, estaba sentada en el suelo del salón de mi casa (sí, no se muy bien porqué pero ahí estaba). Recuerdo la escena perfectamente porque pegué un grito que asustó a mi amiga y compañera de piso, Rebeca, al leer que tenía un mensaje de Jay Malinowski. Un mensaje que decía: “Hey Ana, I have an upcoming tour in Europe coming up in october and november, the closest might be Paris on nov 11th, or maybe the Milan show? I love Spain! I want to live in Barcelona“.  Leí el mensaje 5 o 6 veces seguidas porque no me podía creer que me hubiera contestado.

Aproveché y le pedí la entrevista. Me dijo que la haría encantado. La contestó un mes más tarde diciéndome que había sido un placer contestar a una entrevista hecha con tanto cariño y conociendo tan bien sus proyectos, cosa que me hizo inmensamente feliz. Por cierto, la podéis leer aquí.

VIAJE EXPRÉS A PARIS

Yo tenía ganas de verlo en directo y al leer sus respuestas, las ganas se convirtieron en necesidad. Jay decía en ella que hacía un año había estado a punto de dejar la música, que ya no sabía qué aportaba al mundo con esto. Coincidencias de la vida, mientras él pensaba que no aportaba nada al mundo con ella, su música a mi me estaba acompañando en esa mala época de la que hablaba líneas atrás. Así que motivada por eso, por querer hacerle ver que su música sí que servía para algo, decidí que en vez de decírselo, se lo quería demostrar.

¿Cómo? A los 6 días estaba volando a París. Creo que este es el arrebato más grande que me ha dado en la vida y del que menos me arrepiento. Ir a París ese día fue lo mejor que había hecho en mucho tiempo, a día de hoy me sigue dando alegrías.

Fui, disfruté sola de la ciudad durante el día, la Torre Eiffel, Los Campos Elíseos, Montmartre, todas esas cosas que haces cuando vas a París, pero con una sensación diferente. Hace una semana ni me imaginaba que podía estar allí.

Un buen amigo mío me dijo que me acompañaba en el viaje, que le apetecía el concierto pero le dije que no, era algo tan personal y tan especial para mi, que quería ir a París y vivir esa experiencia yo sola. Él lo entendió enseguida, cosa que agradecí inmensamente, no todo el mundo entiende que una persona necesite hacer algo sola…

Estar en otro país, una ciudad que no conoces, sin nada planeado más que un concierto, sin nadie que te conozca, es una sensación que sin duda, repetiré. Es bueno para “despertar” y para desconectar de verdad de todo.

THE REVIVAL TOUR

El mismo día que llegué a París, por la tarde, encontré el sitio del concierto. Había cogido un hostal cerca. La sala se llamaba La Maroquinerie. El concierto no era solo de Jay, era de varios artistas. Chuch Ragan era quien organizaba toda esta historia y los demás eran: Rocky Votolato, Emily Barker, Cory Branan, Jay Malinowski & The Deadcoast y el resto de músicos que acompañaban a Chuck en The Revival Tour.

Se trata de una gira que hacen entre grandes músicos y amigos en la que no existen teloneros ni jerarquías, todos son músicos, todos son importantes y todos son el plato fuerte de la noche. Uno toca su canción y aparece otro para acompañarle al piano, terminan tocando tres de ellos la canción de otro, versionan otra, nunca sabes qué va a pasar… Cada año hay diferentes artistas y ese año, Jay Malinowski estaba entre ellos.

Al llegar a la sala, había algunas personas en la puerta, y me quedé haciendo cola con ellos, unos veinte más o menos. Cuando de repente se abrió una puerta y salieron tres chicos. Ninguno de ellos era Chuch Ragan, que en realidad es a quien iban a ver casi todos, así que nadie se acercó… Pero ahí estaba Jay. Había salido a fumar creyendo que nadie le conocía ni se acercaría a él pero resulta que yo había recorrido 1.300 kms especialmente por él. Salí de la cola y me acerqué temblando y sin saber qué decir. Según él notó que se acercaba esa temblorosa chica, se separó de sus compañeros y dijo: “Are you Ana?” Me reconoció, se acordaba de mi entrevista y de que unos días antes había escrito diciendo: “Te veré en París”.

Me recibió con un abrazo que no esperaba y empezó a presentarme a todos los músicos como “su amiga de Madrid”. No sé para qué compré la entrada porque me llevó al camerino con él y no se separó de mí hasta que llegó el momento del concierto. Compartimos cervezas, expliqué a los demás por qué conocía a Jay y disfrutamos de un buen rato todos juntos, me acogieron como parte de la familia de ‘The Revival Tour’.

Y el concierto… Un show maravilloso en el que todos me emocionaron y sobre todo, me sorprendió el ambiente que se respiraba al reunir a músicos tan diferentes entre si juntos en un escenario y compartiendo una misma ilusión que se llamaba ‘The Revival Tour’.

Al terminar el concierto, estaba hablando con Rocky Votolato, uno de los músicos que más me sorprendió ese día (que por cierto, meses más tarde fui a ver a Madrid) y me dijo que Jay había dicho que yo cenaría con ellos esa noche, así que me llevó al restaurante. Y allí estaba yo, en un restaurante en París, sentada enfrente de Jay, mi cantante favorito, el mismo con el que hacía unas semanas soñaba con que me contestara a unas simples preguntas… Mientras que a mi lado izquierdo tenía al mismísimo Chuck Ragan. No olvidaré esa cena jamás y el interés que pusieron en agradar constantemente a esa loca que había ido a París a pasar una única noche desde Madrid. Durante esa cena conté a Jay lo importante que había sido su música en mi vida un año atrás y le dije que al leer las respuestas a mi entrevista, coincidía con ese momento en el que él se estaba planteando dejar de componer y dejar la música. Le dije: “Piénsalo, mientras tú estabas pensando en dejarlo todo en Canadá, yo estaba sonriendo gracias a tu música al otro lado del Atlántico”. Se quedó callado un momento, me miró a los ojos y me dijo: “No sabes lo que significa para mi saber esto. Gracias de verdad, Ana”.

Durante esa noche me habló de “Jay Malinowski and The Deadcoast“, el que era su último proyecto y donde iba a invertir su tiempo los meses siguientes. Precisamente cuando fui a París, acababan de publicar un ep: Indian Summer.

Cuando terminamos de cenar, ellos se iban a su siguiente destino. Durante un mes entero que duraba esa gira, dormían cada noche en un autobús, nunca en un hotel, y tocaban todos y cada uno de los días del mes… Todos. Era increíble ver su hoja de ruta. Y lo más alucinante era que estaban encantados de hacerlo así, de vivir esa aventura en la carretera y dando las gracias por poder tocar cada noche en una ciudad europea diferente. Recuerdo perfectamente que Emily Barker, la única voz femenina de ese tour, se tatuó el nombre de ‘The Revival Tour’ por lo especiales que habían sido en su vida esas semanas. Aquí os dejo un documental para que veáis lo bonito que fue este tour y lo especial que debió ser para ellos compartirlo: The Revival Tour en Rolling Stone.

Les ayudé a cargar cosas en el autobús y me despedí de todos. Jay me dijo: “¿Podemos hacernos una foto con mi móvil?”.  “Claro, esto es algo que me pasa todos los días, que Jay Malinowski me pida una foto…” pensé yo. La hizo y me despedí de él con un abrazo y prometiendo que nos volveríamos a ver.

Al llegar al hostal en el que me alojaba, escribí a cuatro personas que sabían lo importante que era para mi ese día y al despertarme a la mañana siguiente lo hice sonriendo aún y con una etiqueta en mi Instagram. Jay había publicado la foto que nos hicimos con su móvil y mencionaba en gran show y la visita de “su amiga Ana” de Madrid, que había ido a París desde Madrid. Y “amiga”, esa palabra que a veces decimos tan gratuitamente, empezó a tener sentido en esta historia en los meses siguientes.

Yo no sabía que esto era solo el principio de una preciosa historia llena de coincidencias, de ilusiones y sueños cumplidos en la que el destino me ha demostrado que sí que puede existir. Pero eso lo contaré en la segunda parte de esta historia entre océanos.

8 Responses to “Una historia desde el Pacífico al Atlántico (Primera Parte)”

  1. Anonymous

    Espero que la segunda parte de esta bonita historia la escribas pronto porque, la verdad, me ha encantado y emocionado.

    No te conozco de nada, únicamente de leer tu blog y seguirte por twitter, pero lo cierto es que, con cosas como estas que has escrito y todos los proyectos para los que trabajas relacionados con la música, de alguna forma, me alegro bastante por ti.
    Supongo que será porque, de alguna forma, también me gustaría que me surgiesen todas esas cosas tan bonitas y emocionantes.

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  2. Lidi

    como me ha encantado leer todo y acordarme palabra por palabra de cuando me contaste todo eso de camino a Malaga, exactamente tal y como lo estas contando a ti.
    Eres super especial y mereces que te pasen cosas taaan especiales como esta :)

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  3. Anonymous

    Qué bonito Ani, me has emocionado muchísimo pero no estoy de acuerdo en una cosa (para variar jajaja…), no fue el destino el que hizo posible esta historia, fuiste TÚ SOLITA con tu valentía y toda la ilusión que pones en todo lo que haces. Esa es la diferencia entre unas y otras personas, las que se dejan llevar y las que saben lo quieren y luchan por ello, y en tu caso eres de las segundas. No cambies nunca!!!

    Y ahora a subir el otro post que me tienes intrigadísima :)

    Un abrazo,

    Elena.

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  4. Sara García

    Yo conocí su música por publicaciones tuyas tanto en Facebook y Twitter. Y su música es taaaaan especial… Pero igual que la magia que tienes tú, ya no sólo en el ámbito musical, sino con todo.
    Un abrazo muy fuerte desde Burgos.

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